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Tangerine Dream en Dekmantel Festival 2018

"No existe la muerte, sólo cambiamos de dirección cósmica"

9 febrero, 2018 / Vitor P

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“Scroll through tracklists affiliated to electronic music, you’re bound to check off quite a few Tangerine Dream tracks. Their impact and importance to those in the electronic music world is unquestionable, and to have them play at this year’s festival is one of the greatest honours to bestow us. One of the most important krautrock acts of our time, the German supergroup celebrated their 50th anniversary in 2017. ”

Así presentan en la web de Dekmantel Festival 2018 a la célebre banda germana Tangerine Dream formada originalmente en Berlín por el fallecido Edgar Froese y que en el 2017 cumplía 50 años de existencia, toda una vida dedicada a la música y en la que se convirtieron en los grandes pioneros de la transición entre el rock experimental hacia unas solemnes introspecciones electrónicas (ambient, cosmic) que desembocaron en el techno.

Tangerine Dream estarán actuando en directo el miércoles día 2 de agosto en el Muziekgebouw aan ‘t IJ dentro de la jornada inaugural de conciertos del Dekmantel Festival 2018, que se desarrollará en Amsterdam entre los días 1 y 5 de agosto, será un concierto único en el que la banda ya sin su fundador Edgar Froese (fallecido el 20 de enero de 2015) estará formada por Bianca Froese-Acquaye en la dirección, junto a los músicos Thorsten Quaeschning (sintes), Ulrich Schnauss (sintes y ableton) y Hoshiko Yamane (violín electrónico).

Krautrock escuela alemana

Bajo esta denominación tan nacional se agruparonn propuestas tan diferentes como las de Can, Neu!, Faust, Kraftwerk, Klaus Schulze y por supuesto Tangerine Dream, quienes entre finales de la década de 1960 y comienzos de la de 1980, convirtieron la entonces República Federal de Alemania en un hervidero de proyectos e ideas experimentales que marcarían el devenir de toda la música en clave rock, pop y electrónica de los siguientes años.

El Muro de Berlín provocó que los alemanes no viviesen la era hippie del mismo modo en que la vivieron Estados Unidos o Inglaterra, por lo que los artistas germanos más revolucionarios comenzaron a sentar las bases de un fenómeno cultural y musical que guardaba similitudes con la libertad creativa propia del jazz y que renovaría por completo la evolución del rock y de la música electrónica.

La mayoría de las formaciones agrupadas bajo el término krautrock eran distintas unas de otras, por ejemplo Can bebía de influencias muy diversas y su música se llenaban de eclecticismo gracias a fijarse en el espejo de tradiciones como la música concreta, el blues, el rock psicodélico o el clasicismo de Stockhausen, mientras que Neu! expandieron los límites del rock acercándolo a la llamada kosmiche musik; Faust optaron por aplicar los dictados del dadaísmo y otras disciplinas vanguardistas a su música; Kraftwerk cambiaron la historia de la música popular usando para ellos tan solo sintetizadores que les emparentarían con el techno o el synth pop; y Tangerine Dream forjaría su éxito sobre patrones de músicas líquidas y planeantes giros cósmicos.

Edgar Froese & Tangerine Dream: ascensión y éxito

El Zodiak Free Arts Labs, un espacio fundado por Conrad Schnitzler y Hans-Joachim Roedelius en el que la creatividad fluía a borbotones y se sucedían las jam sessions de todo tipo, este fue el punto de partida de la formación cuando Edgar Froese (pionero del ambient, a la guitarra y órgano), Klaus Schulze (batería) y Conrad Schnitzler (al violonchelo) se encontraron y grabaron en 1968 el LP de debut de Tangerine Dream, Electronic Meditation.

Tambien formaron parte de la banda Peter Baumann (sintetizadores, teclados y flauta) y Michael Hoenig (sintetizadores), ambos asiduos del mismo modo que sus colegas a las bacanales electrónicas que se llevaban a cabo en el Zodiak.

Además del Zodiak hubo un hecho que tuvo gran relevancia en los comienzos de la banda: la influencia de Salvador Dalí. Profesor del propio Edgar en Berlín, el artista nacido en Figueras invitó a Froese y a algunos de sus primeros colaboradores a un concierto privado allá por el año 1967, dando lugar a un espacio artístico sin igual en el que literatura, pintura y música se mezclaron de tal forma que dejaron una gran impronta en la música de la banda.

Edgar Froese era un fascinado de la tecnología y por lo tanto desde principio la introdujo en sus ideas musicales, llegando incluso a contruir instrumentos que utilizaba para componer sus canciones, además de grabar todo tipo de sonidos del exterior para utilizarlos en sus sesiones de grabación.

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Tras la grabación del primer lp Electronic Meditation el proyecto pasó por momentos complicados y acabó por disolverse, con Schulze y Schnitzler iniciando otros proyectos por separado, Edgar Froese sumó a la formación a Steve Schroyder al órgano (más tarde sustituido por Peter Baumann) y a Chris Franke en la percusión, comenzando a dar forma a un concepto musical que giraba en torno a la manipulación de sintetizadores y cintas magnetofónicas con las que disparaban largos pasajes psicodélicos que se nutrían con turbias improvisaciones en el estudio y fantásticos golpes del sinte modular Moog y el Mellotron.

Estos años están marcados por la publicación de discos esenciales como Alpha Centauri (1971), Zeit (1972) y Atem (1973) con los que mutan su sonido hacia la electrónica de corte kosmische combinando esos sintes Moog con instrumemtos musicales convencionales, llegando a ser elegido su disco Atem como mejor álbum del año 1973 según el mítico radio dj de la BBC John Peel.

Tras esto llegaría otro momento clave en la historia y la ascensión de Tangerine Dream: Virgin Records.

El magnate británico Richard Branson ficha a la banda para su sello y con ello el pequeño círculo en el que la banda se movía se multiplicó de una forma exponencial, llevando a cada rincón del planeta ese sonido cósmico que les caracterizaba y que plasmaron nl otros discos imprescindibles como fueron Phaedra (1974), Rubycon‘(1975) y Ricochet (1975).

Esos paisajes que Froese y compañía eran capaces de dibujar con sus sintetizadores y demás artillería analógica, y en los que daban una gran importancia a la improvisación en directo, marcaron la música popular de las sigientes décadas y aún ahoy en día están muy presentes en muchos de los grupos que siguen haciendo krautrock y kosmische como Die Verboten, DSR Lines, Hobocombo o Der Räuber Und Der Prinz.

Como anécdota durante uno de los conciertos de la banda en esta segunda etapa, Tangerine Dream ofrecieron un concierto televisivo para cello, batería y guitarra en el utilizaron 12 máquinas de pinball.

Pop kill the vibe: declive y soundtracks

Suponemos que el mainstream al que Virgin llevó a la banda hizo que su discurso musical sufriese algunos pequeños cambios (uso de melodías en clave pop, más guitarreo ligero, efectos de club) con lo que la calidad de su sonido se vio mermada y la clásica música cósmica mutaba hacia otra cosa que ya no interesaba tanto, plasmada en discos como Stratosfear (1976), Encore (1977), Exit (1981) o White Eagles (1982).

Gran parte de los años 80 la banda se vió perjudicada por ese giro en su música, pasando de ser una banda de culto a unos casi olvidados y la entrada en los años 90 no hizo más que empeorar las cosas, aunque encontraron un nuevo filón y punto de motivación en la creación de bandas sonoras para películas producidas en Hollywood como Miracle Mile o Sorcerer, ambas tirando de sintetizdores para crear atmósferas tensas y turbias.

Sin duda sus dos obras cumbres en este tipo de composiciones para películas fueron Thief (1981) con la que introdujeron el uso del Yamaha DX7, y la comedia Risky Business (1983) esta última dirigida por Paul Brickman y protagonizada por Tom Cruise junto a Rebecca De Mornay, y en la que Edgar, Chris y Johannes se alimentaron de una partitura original en la que fusionaban un estado contemplativo y otro más cómico, dando lugar a una pieza de culto etiquetada como space music que llega hasta nuestros días.

Una oferta incesante de discos autopublicados durante los siguientes años hicieron que la banda quedase en el olvido y aunque publicaron reinterpretaciones de discos clásicos como Phaedra en 2005, Tangram en 2008 e Hyperborea 2008, el éxito de la banda decayó y sólo tras la llegada del músico Thorsten Quaeschning el rumbo de la buena crítica se recuperó, con la publicación por ejemplo de Finnegans Wake en 2013.

Tras la muerte de su fundador Edgar Froese en 2015 la banda se deshizo y sólo el empeño de su viuda Bianca Froese-Acquaye la ha mantenido en pie, con la colaboración de Thorsten Quaeschning, Ulrich Schnauss y Hoshiko Yamane con los publicó el lp Quantum Gate para celebrar en 2017 los 50 años de historia de la célebre banda.

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